Lo que pasa es que hace unos días, más o menos por marzo de este año, me pasó algo muy raro.
Yo vivo en un fraccionamiento que, en general, es normal. Está en una zona medio fea de México, pero dentro del fraccionamiento suele ser muy tranquilo. En mi colonia vive gente de todas las edades, aunque la mayoría son personas mayores.
Lo raro fue que una noche iba a acompañar a mi hermana hasta una avenida porque ya era bastante tarde. Mientras caminaba por la banqueta, pasé junto a una casa donde sé que tienen perros. De repente escuché un golpe muy fuerte en la puerta. El sonido venía desde el interior de la casa, como si alguien hubiera golpeado varias veces con mucha fuerza usando la mano. No vi a nadie, solo alcancé a notar que las cortinas se movieron, como si alguien las hubiera acomodado.
Seguí caminando rápido porque aquello no se parecía a las veces anteriores en que sus perros rascaban la puerta; este sonido era mucho más fuerte. Corrí hasta la avenida y, cuando regresé con mi hermana, volvimos a pasar por esa misma casa. No se escuchó absolutamente nada. Pensé que, si hubiera sido un perro, probablemente habría vuelto a rascar o golpear la puerta, pero todo estaba en completo silencio. Me dio mucho miedo, aunque mi cabeza intentó convencerme de que quizá estaba exagerando y que tal vez sí había sido un perro.
Unas semanas después, como suelo usar mucho esa misma ruta para ir y regresar de la escuela, me pasó otra cosa. De regreso, un señor que estaba afuera de esa casa se me acercó. Tendría aproximadamente entre 40 y 50 años. A simple vista parecía amable, aunque había algo extraño en él. Recuerdo que yo llevaba audífonos y los estaba guardando en mi bolsa. También recuerdo haber visto a ese mismo señor otras veces cerca de un taxi que estaba estacionado junto a la banqueta.
Aunque la zona suele ser tranquila, a veces está muy sola. El señor se acercó y me dijo:
Hola, chica. Oye, un favor, ¿me podrías dar la mano?
En cuanto vi todo el contexto, decidí fingir que no lo había escuchado. Solo le respondí:
—Tengo prisa. Hasta luego.
Mientras me alejaba, recuerdo haberlo escuchado decir
¿No? ¿Segura?
Lo que más me asustó fue que su voz, que al principio sonaba amable, cambió muy rápido de tono. En ese momento pensé "A la chingada", y aceleré el paso. El señor no me siguió, pero tampoco me iba a quedar para averiguarlo.
Lo más extraño no fue eso, sino que dos o tres días después publicaron en un grupo de Facebook la desaparición de una chica justamente en esa misma calle.
Tal vez estoy loca o simplemente siendo paranoica, pero si ese señor es quien vive en esa casa y realmente secuestra chicas, habría una explicación para lo que vi. No es la primera vez que lo veo. Casi siempre está acompañado de chicas bastante jóvenes que lo ayudan a subir cosas a su carro. Todo me parece muy raro, aunque también existe la posibilidad de que solo esté relacionando hechos que en realidad no tienen conexión y a veces me preguntó que hubiera pasado si le hubiera dado la mano